Corredor Transístmico

De Indymedia México

El Corredor Transístmico es un megaproyecto de inversión en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, para el transito de mercancías entre el Océano Pacífico y el Golfo de México.

[editar] Antecedentes

El Istmo de Tehuantepec, la zona continental más estrecha de la República Mexicana, es reconocida como un área estratégica de la economía global por su alto potencial para reducir los costos-tiempo de transportación de materias primas y manufacturas a los mercados de Asia, Estados Unidos y Europa principalmente. Ya en el siglo XVI Hernán Cortes apuntaba en sus Cartas de Relación al rey de España, la relevancia de la zona que comunica a los dos mares.

En 1853, Santa Anna prometió a Estados Unidos el libre tránsito de sus tropas y municiones por la zona y luego Benito Juárez, en el tratado McLane-Ocampo les autorizaba a transportar sus mercancías por ahí sin pagar impuestos, abriendo la posibilidad de que ellos defendieran militarmente la zona si lo consideraban necesario. Todo esto nunca fue ratificado, pero desde entonces han sido constantes el saqueo y las disputas de las grandes potencias económicas por tomar el control del istmo.

[editar] Proyecto de modernización

En 1996 el gobierno de Ernesto Zedillo hizo público el Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec (también conocido como Megaproyecto del Istmo) que consistía en la construcción de un sistema multimodal de transporte para convertirse en una alternativa al Canal de Panamá, aprovechando las ventajas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En 2001 la administración de Vicente Fox presenta el Plan Puebla Panamá (PPP) donde el Corredor Transístmico cobraba cierta importancia para el transporte de las mercancías, producidas con mano de obra barata de la zona, la producción petroquímica y la explotación de los recursos naturales; proyecto involucrado ahora también como parte del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

El Megaproyecto del Istmo se consideraba como cosa del pasado pues incluso el corredor industrial que se proyectaba en Oaxaca como parte del PPP no se ha podido realizar; sin embargo en el Istmo han avanzado proyectos como las plantaciones de eucalipto en Veracruz y viveros de este árbol en el istmo oaxaqueño, también se pretendían instalar granjas camaronícolas y ya está muy avanzada la construcción de la carretera Oaxaca-Istmo-Huatulco (vía Lachiguiri). Esta carretera se fue construyendo por partes aisladas.

En este año 2005 se renueva el proyecto transístmico al anunciarse que Carlos Slim junto con compañías de transporte multimodal canadiense están interesados en adquirir las licitaciones (lanzadas infructuosamente desde 2003) para operar los puertos especializados de Coatzacoalcos y Salina Cruz.

Así mismo, el nuevo gobernador de Oaxaca tiene contemplado en sus proyectos regionales de industria y comercio, la reactivación del Megaproyecto.

En la región sureste del país, que abarca también el Istmo, se localizan los bosques y selvas tropicales más importantes de México -el PPP proyecta establecer en Chimalapas un polo biotecnológico-, se extrae cerca del 90% de la producción actual de petróleo, se encuentra el yacimiento de hierro más grande y la mayor disponibilidad de agua del país; además se le considera la zona con mayor potencial en el mundo para producir energía eólica -justo en La Ventosa-, y cuenta con importantes manglares receptores de camarón donde la imposición de empresas ya ha causado graves conflictos como en Unión Hidalgo que se suman a los que ya había por los constantes derrames de petróleo en los ejidos, el caciquismo y la represión política por ejercer los usos y costumbres. (También hay que mencionar el caso de los Chimalapas que han sido invadidos por ganaderos y otros grupos étnicos sin autorización de los zoques).

Aunque el gobierno local presenta los proyectos como independientes, TLCAN, el PPP, el Megaproyecto del Istmo y el ALCA son parte de lo mismo. Los pueblos lo tienen muy claro, por lo que desde hace varios años distintas organizaciones han denunciado no sólo los estragos ambientales y culturales que provocará el corredor y toda su idea de modernización que defiende el gobierno diciendo que creará empleo en la zona, sino sobre todo, han protestado por la escasa información que el gobierno reporta sobre el tema a las comunidades; y mientras tanto, inversionistas transnacionales continúan los megaproyecto con sigilo.

Las comunidades del Istmo cuentan con una gran historia de lucha social, ahí han surgido las primeras organizaciones de izquierda en tener triunfos electorales en el estado (que es el caso de la COCEI), además de que el mosaico étnico es aún muy fuerte (zapotecos y mixes principalmente), lo que se refuerza con la propiedad ejidal y comunal que abarca la mayor parte de la zona. Son estas organizaciones las que ven el Corredor Transístmico como proyecto federal más importante de los próximos años, donde 300 Km de carreteras y vías férreas conectarían los puertos de Coatzacoalcos, en el Golfo de México, y Salina Cruz en el Oceáno Pácifico. Las comunidades de la zona saben que serían desplazadas.

En agosto de 2000, tras movilizaciones de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI), el entonces gobernador del Estado de Oaxaca, José Murat, declaró que se expropiarían tierras comunales para comenzar los trabajos de construcción, de manera que entre los años 2004 y 2010 el corredor hubiera sido una realidad. Por su parte las Administraciones Portuarias Integrales (API) de Salina Cruz y Coatzacoalcos, las terminales marítimas del corredor, licitaron desde julio de 2003 su ampliación y remodelación ( la información aún es confusa pues si a fines del año pasado, se aseguraba que Slim y los canadienses estaban interesados en el proyecto, ahora, según informaron las API (Administraciones Portuarias Integrales) empresarios españoles gastaron 1 millón de euros para estudiar la factibilidad de invertir en el proyecto del corredor en el año 2005.

Por supuesto, todo esto todavía es proyecto pues el gobierno local pretende que se lleve a cabo con inversión privada y una parte pública, además las compañías a lo que se deberán enfrentar es a un mapa de conflictos políticos muy extendido por todo el territorio oaxaqueño.

[editar] Resistencia y represión de las comunidades

Para el sucesor de Murat en el gobierno de Oaxaca, Ulises Ruiz, el Corredor Transístmico también forma parte del Plan de Desarrollo Industrial de su administración y junto con el gobierno de Veracruz planean construirlo en los próximos 6 años. Ahí radica la urgencia de inhabilitar a los opositores de las comunidades, a quienes se les ha negado el derecho a conocer y opinar sobre el proyecto que afectará su entorno y sus modos de vida; con el mismo propósito, el Estado intenta mermar los usos y costumbres de las comunidades indígenas que han demostrado la factibilidad de desarrollo político, económico, social y cultural sustentable.

En este contexto, tan sólo el conflicto más reciente, empezó en enero pasado, cuando el gobierno de Oaxaca con el amparo del gobierno federal —e incluso de la [[Comisión Nacional de Derechos Humanos]— suprimió las garantías constitucionales en comunidades como Santiago Xanica, al sur de Oaxaca, tres habitantes asociados en el Comité de Defensa de los Derechos Indígenas (CODEDI) promotor de proyectos productivos locales, basados en la tradición organizativa indígena han sido encarcelados y acusados injustamente del homicidio de un policía local.

A raíz de esto, a principios de febrero el gobierno encarceló a otros tres integrantes de la Coordinadora Oaxaqueña Magonista Popular Antineoliberal (COMPA) movilizados por las injusticias en Xanica. A los pocos días se encarceló a 11 integrantes del gobierno electo por usos y costumbres de San Juan Lalana, al noreste de Oaxaca, privación con cargos de ilegal de la libertad, ataques a las vías de comunicación, allanamiento de morada y lesiones calificadas.

El Corredor Transístmico, no es sólo un proyecto ambicioso para activar la economía y el crecimiento industrial del sureste mexicano, tiene el firme propósito de aniquilar el sentido comunitario de los pueblos indígenas y extraer hasta el último recurso comerciable de la región más rica del país.

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